Están arriba.

Están arriba.

En lo reglamentario no era una final, era el último partido para ambos equipos. Pero eso solo en los papeles, porque el firme andar de los dos seleccionados a lo largo del torneo (cuatro victorias en cuatro presentaciones) y el fixture, generaba que el encuentro entre Argentina y Brasil se transforme en una verdadera final.

Se fue muy rápido el partido para las chicas argentinas, mas de lo esperado. Se notó mucho la diferencia entre el quinto mejor equipo del mundo y otro que tiene solo tres meses de trabajo con Daniel Zeballos a la cabeza en su segundo ciclo al frente de la selección. Brasil no tuvo piedad, no perdonó, sobre todo en los primeros treinta. Argentina también colaboró, fundamentalmente en ataque con innumerables pérdidas y algunas fallas técnicas. Parcial 4-1 para las brasileras y al igual que ayer frente a Paraguay, Zeballos pedía su primer tiempo muerto en 6´. Si en ese pasaje del encuentro la distancia en el tablero no fue mayor, fue gracias a varias intervenciones de Silvina Schlesinger en el arco argentino.

La solución para cortar la sequía de goles llegó desde el doble pivot, primero con Magdalena Decilio (6 goles) y luego Victoría Crivelli (3) generándose espacios desde los 9 mts. Sin embargo, la diferencia entre ambos ataques era considerable, mientras Argentina tenía que trabajar mucho en el posicional para encontrar huecos, a Brasil le tomaba escasos segundos vulnerar la defensa 6:0 de las chicas argentinas. Los brazos arriba de la marca no eran oposición para Cavaleiro (7 goles) y Alexandra (11) que se cansaron de estirar la ventaja. Que promediando la primera parte la extremo brasilera tenga la misma cantidad de goles (5) que todo el equipo argentino no era un dato menor.

Ni el cambio de defensa a un avanzado, ni la rotación de ambas extremos buscando mayor efectividad desde ese sector del ataque cambió el desarrollo del partido, Brasil se fue con un amplio 20-05 al descanso.

Se sabía que las chances eran pocas, pero los quince goles de diferencia en ese primer tiempo era demasiado. Argentina tenía que revertir algo para la segunda parte y despedirse, a modo de consuelo, con una mejor imagen de juego y actitud. Lo hizo y con creces, buena aparición de Rocio Ocanto (3 goles) que le dio aire fresco al ataque posicional con buenos lanzamientos a distancia y oportunas búsquedas para las definiciones, ahora si un tanto más cómodas, de Macarena Alonso y Antonella Gambino en los extremos.

Pese a la reacción en los segundos treinta minutos donde Argentina se mantuvo siempre gol a gol, fue una consumada victoria brasilera por 37-23. Las chicas deberán quedarse con aquello, con esa última parte (18-17) para afianzarse como el segundo mejor equipo de américa y pensar en el Panamericano de Rep. Dominicana en junio de este año, torneo que otorga plazas para Serbia.

 


Por Rodrigo Alzugaray, para CAH