Más chicos

Más chicos

En 2018, Argentina tendrá el privilegio de ser sede de un evento deportivo de reciente aparición, pero de gran envergadura: Los Juegos Olímpicos de la Juventud. Afrontar la organización de este tipo de competencias realizando una buena actuación deportiva es sin duda un objetivo del Estado.

Por eso, el Enard (Ente nacional de alto rendimiento deportivo) comenzó la búsqueda de futuros talentos por todo el país, y pretende realizar un cambio estructural en todo el deporte argentino. Nosotros inevitablemente nos preguntamos ¿De qué manera impacta este programa en el Handball nacional?

Los mayores beneficiarios del plan serán los chicos nacidos en los años 2000 y 2001, que en 2018 tendrán la edad correspondiente para participar de los Juegos Olímpicos de la Juventud. En la actualidad, ellos conforman en nuestro deporte la categoría menores, que, al analizar la situación en nuestra provincia, podremos observar la existencia de un gran problema cuantitativo que también refleja la situación de otras regiones del país: En los Torneos de la Federación Cordobesa participan 19 equipos (10 femeninos y 9 masculinos) que equivale a entre 200 y 250 chicos aproximadamente. Mientras que en toda Córdoba, hay aproximadamente 125000 jóvenes de esas edades (INDEC 2010). Es decir que solo alrededor de 1 de cada 500 chicos  de 13 y 14 años es jugador federado de Handball. Parecen ilógicas estas bajísimas proporciones considerando que este deporte se practica en la mayoría de las escuelas, pero es nuestra realidad.

Uno de los medios de localización de talentos que se van a utilizar serán los Juegos Evita, que abarca a equipos de todos los sectores del país, colegios entre ellos. Pero en este caso, nuestra situación totalmente amateur y llena de carencias nos muestra otra dificultad: ¿Donde jugarán los chicos que tengan grandes facultades y sean detectados durante el programa pero residan en zonas con poco desarrollo del Handball?

De todos modos, consideramos que este tipo de políticas nos beneficia enormemente, ya que provoca una mejora de calidad en aquellos jugadores que desde pequeñas edades demuestran poseer grandes potenciales. Pero lamentablemente, no podemos aprovechar todo el potencial del programa, ya que al ser pocos los chicos que practican nuestro deporte, la cantidad de “talentos” será proporcionalmente menor.

Es necesario que los que estamos involucrados en el Handball argentino problematicemos nuestra situación y reflexionemos sobre las razones que la acarrean: ¿Le otorgamos la importancia que las categorías más pequeñas se merecen? ¿Es una característica propia de la edad la baja captación de jugadores? ¿Por qué los chicos eligen practicar otros deportes antes que el nuestro? ¿Qué proyectos pueden llevarse a cabo para paliar esta realidad? Cualquiera sean las respuestas, hay algo certero, y es que nuestro querido Balonmano tiene que expandirse si quiere colocarse como un deporte de renombre en Argentina.